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5ª Marcha de los
Modorros
La Asociación Juvenil “Los Modorros” organizó un
año más (y van cinco) su tradicional Marcha por el interior del Parque
Natural el pasado sábado 26 de marzo. El itinerario preparado en esta
ocasión por la organización partió desde la Plaza en dirección hacia el
lavadero, donde Juan Carlos, el Rostro, explicó a los marchantes el
proyecto, ya en marcha, de creación de un museo dedicado al agua en ese
lugar. Desde allí se salió a la carretera de Fuenterrebollo para
desviarse por el camino de Navalilla.
La alegre marcha de la comitiva hizo que se llegase
pronto al camino de la Batanera, el cual se tomó para ir a dar a
Carralosfrailes, o Camino de los Frailes, la gran novedad de la marcha
de este año. Esta era la senda o camino que utilizaban los frailes del
Convento de la Hoz para subir desde el mismo hasta Cantalejo, uno de los
pueblos que más actividad les proporcionaba a los frailes de nuestro
Convento. Aunque en esos tiempos estaría más transitado que en la
actualidad, lo cierto es que se encuentra en bastante buenas
condiciones. Después de recorrer un pequeño trayecto por Carralosfrailes
se hizo una parada para echar un trago y reponer fuerzas, a la vez que
reagrupar a los marchantes. Siguió la marcha por el mismo camino hasta
la Rinconada, y desde allí al Portillo de las Tres Cruces. Éstas
marcaban la bajada natural al Convento, pues era la única senda por la
que se podía bajar en caballería. Lógicamente en esos tiempos no estaba
construida la presa y una vez hecho el descenso sí que había amplitud
para transitar. Hoy este portillo es el que utilizan las empresas de
piraguas de la zona para embarcar.Desde el Portillo se continuó hasta la
explanada del Convento de la Hoz, donde los marchantes se recrearon
durante un buen rato en la espectacularidad del paisaje. Solapo del
Águila, Peña de los Solteros, sendas o el mismísimo Convento fueron
motivo de las diferentes conversaciones.
El siguiente destino fue Cueva Rota, aguas arriba del
Convento y desde allí se inició camino hacia La Calleja, pero antes
apareció Celes con su rebaño de ovejas para hacer un poco más ameno tan
duro recorrido. Después de dejar a Celes y visitar una de las cabañas
que Isidro, el Moro hiciera en su momento para resguardarse de la
climatología, y que son una modesta obra de ingeniería, en especial los
techos en forma de cúpula, con piedra sobre piedra y sin utilizar ningún
otro material de unión. Llegando a La Calleja un árbol garrotero, en el
que los pastores hacían sus garrotas, hizo parar de nuevo a la comitiva.
Después de aportar cada uno su granito de arena en las expli-caciones
sobre la forma de hacer las garrotas se continuó la marcha.

Una vez en La Calleja los marchantes no salían de su
asombro al ver los resultados de la corta de chopos que se ha efectuado
al mismo borde del río. Aunque la riqueza del lugar hará que se regenere
en poco tiempo, lo cierto es que la imagen actual es deprimente. Grandes
tocones, rameras y restos por doquier, roderas de maquinaria pesada
empleada… Esperemos que en breve se limpie y acondicione la zona como es
debido y que el impacto visual no sea tan duro como el actual.

El avituallamiento general en la zona de La Calleja a
base de los ya tradicionales bocadillos y refrescos llevados por la
organización hizo que la gente tomara energías nuevas con las que
afrontar el regreso.
Éste se produjo en dirección hacia Molinilla y desde allí
siguiendo el cauce del arroyo hasta Sebúlcor, donde la gente llegó con
una merma considerable de fuerzas pero con la sensación de haber pasado
nuevamente una jornada de buena armonía y en pleno contacto con la
naturaleza.
Por CARLOS SANTA ENGRACIA.
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4ª MARCHA
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