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En esta página:
La instalación de iluminación en la pista polideportiva de Sebúlcor----"El Convento de la Hoz. Diario de una investigación"----Otro altar
restaurado----Toribio
y Ramón, dos artistas de la madera----El Retablo de San Benito, antes y después----Si no pita no
pasa----La pila Bautismal----La Matanza tradicional----El Brindis de las Pacas----El
Pregón de la Magdalena 2003----
Los
Brujos
LA
INSTALACIÓN DE ILUMINACIÓN EN LA PISTA POLIDEPORTIVA DE SEBÚLCOR
A lo largo del verano pasado varios miembros de la Asociación “Amigos del
Convento de la Hoz”, encabezados por Juan Carlos Sanz Martín, profesional de
la electricidad, llevaron a cabo la instalación de la iluminación en la
pista polideportiva que se ha construido hace un par de años al lado del
campo de fútbol de Sebúlcor.
La idea y ofrecimiento surgió precisamente de Juancar, quien consideraba que
contando él con un grupo de socios de nuestra asociación que le ayudaran se
podría instalar la iluminación y conseguir que el Ayuntamiento se ahorrara
una cantidad económica considerable, tal y como se pudo constatar al
finalizar la instalación, pues partiendo de un presupuesto inicial, con el
que contaba el Ayuntamiento, de 7.000 € para 12 focos, que serían 9.000 €
para los 18 finalmente instalados, el coste final se quedó en unos 3.000 €,
es decir un ahorro de unos 6.000 €.
Para empezar fue necesario echar dos viajes a Madrid a por todo el material.
El primero fue realizado por Juancar, José M.ª Hernández y Juan Pinilla y el
segundo por Javier y, de nuevo, Juancar. En cuanto a la instalación
propiamente dicha se emplearon otros cuatro días de vacaciones, que más o
menos transcurrieron así:
Primer día: Se empleó toda la mañana y Chema, Saúl Pinilla y Juancar, los
participantes, la emplearon en meter cables de alimentación.
  
  
Segundo día: En esta ocasión fue toda la tarde la que emplearon Ángel Santa
Engracia, Eugenio Chicharro, Javier y Juancar en cablear el interior de la
caseta y el montaje del cuadro.
Tercer día: Una nueva tarde la que emplearon Juancar y su retoño, Víctor, en
meter cables a las columnas y a los focos.
Cuarto día: El final del verano se había echado encima y ese día hubo que
dedicarle mañana, tarde y noche para dejarlo rematado. Por la mañana se
hicieron dos grupos de trabajo. El primero contó con la imprescindible ayuda
de Enrique Gregoris y su grúa para que Juancar y Ángel subieran a una altura
considerable a montar tres de las columnas y Juancar y Jesús Martín
(Mochila) la cuarta. El segundo grupo mientras, que contaba con Chema, Juan
Carlos Martín (Rostro), Fernando (Escayolista) y Miguel Ángel Pascual se
encargaron de conectar las tomas de tierra.
Ya por la tarde se hicieron de nuevo otros dos grupos de trabajo: mientras
J. Carlos Santa Engracia, Uge y el Rostro acababan de conectar los picos de
toma de tierra, Ángel y Juancar terminaban de conectar las columnas.
La noche se empleó para hacer la prueba definitiva de la instalación y para
orientar y ajustar finalmente los focos gracias a la grúa de Enrique. La
prueba fue un éxito total.
Para finalizar decir que en la instalación se montaron 18 focos, que suponen
7.200 w. Este consumo se calculará en coste/tiempo para que el coste de cada
ficha que se tendrá que echar en el cajetín que se va a instalar cubra el
gasto del tiempo determinado que se calcule y así este consumo sea asumido
por las personas que utilicen la iluminación de la pista y no por el pueblo
entero.
También se utilizaron 200 m. de cable de 6 y 300 m. de cable de 2 ½ y de ½.
Además cada columna cuenta con su propia toma de tierra, tal y como indica
el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, aprobado el 18-09-03, del que
se siguieron todas sus Directrices en el total de esta instalación.
Juan Carlos Santa Engracia Blasco
"EL
CONVENTO DE LA HOZ. DIARIO DE UNA INVESTIGACIÓN"
La Asociación “Amigos del Convento de
la Hoz” va a editar próximamente el primer libro que se publica en
Sebúlcor a lo largo de su historia. Se trata de “El Convento de la Hoz.
Diario de una investigación” y su autor es J. Carlos Santa Engracia
Blasco. En él, utilizando como hilo argumental un diario, el autor va
desgranando y sacando a la luz algunas historias y descubrimientos
relacionados con el Convento de la Hoz, a través de diferentes
capítulos, dedicados a distintos archivos, museos y bibliotecas.
La obra cuenta con Prólogo de José M.ª
Hernández Pascual, Presidente de la Asociación “Amigos del Convento de
la Hoz”. Continúa con una Introducción histórica en la que se cuentan
los grandes acontecimientos acaecidos en el Convento de la Hoz a lo
largo de su historia, así como los datos básicos sobre el mismo que
cualquier lector que se sumerja en la lectura de los capítulos en los
que se estructura la obra debe conocer.

Uno de estos capítulos está dedicado al
Museo Arqueológico Nacional, en el que se exhibe en la actualidad el
Tríptico del Maestro de Santa María de la Hoz. Realizado a finales del
siglo XV, permaneció en el Convento hasta 1835 en que pasó a manos
privadas con la desamortización del mismo. Después de formar parte de
una colección particular de París, acabó en la Galería de Arte “Caylus”,
de Madrid, donde fue adquirida por el Museo Arqueológico Nacional debido
a la importancia artística de la obra.
Otro capítulo es el dedicado al Archivo
Histórico Nacional, en el que se encuentran los últimos libros de Gasto
y de Recibo del Convento.
El Archivo Parroquial de Sebúlcor ha
sido explorado por el autor en busca de información sobre el Convento, y
lo encontrado en él constituye otro capítulo de esta obra, destacando la
historia de la celebración de la última misa en el Convento de la Hoz,
celebrada por el Obispo de Segovia en 1918, curiosamente más de 80 años
después de cerrarse el Convento.
En el capítulo dedicado a la Biblioteca
Pública de Segovia también se encuentran varias interesantes
aportaciones, como el hallazgo del artículo publicado por El Adelantado
de Segovia en 1974, a raíz de la subida por un grupo de vecinos de
Cabezuela del escudo que se encuentra en la actualidad en una de sus
plazas, en el que aparecen diversas fotos del momento de la subida.
También el Archivo General de Simancas
tiene su capítulo en esta obra y dentro de él su mayor importancia se la
lleva el documento encontrado sobre el otorgamiento de una limosna de
15.000 maravedís por parte de los Reyes Católicos al Convento de la Hoz.
En relación con los Reyes Católicos se
encuentran también los capítulos dedicados al Archivo Parroquial de San
Pedro de Gaíllos y Las Edades del Hombre, en Ávila, puesto que en la
iglesia de San Pedro de Gaíllos se encuentra el retablo, procedente del
Convento, que alberga en su interior tres tablas del siglo XV. En una de
ellas se puede ver a Fernando el Católico, junto con los Reyes Magos,
haciéndole ofrendas al Niño, y en otro a Isabel la Católica a los pies
de una Virgen con el Niño. Ésta última fue expuesta el año pasado en Las
Edades del Hombre, en Ávila.
En fin, que todas estas historias y
otras muchas se podrán disfrutar próximamente en el libro “El Convento
de la Hoz. Diario de una investigación”, que antes del verano verá la
luz en una edición limitada y numerada y sobre el que se irá dando
cumplida información en esta web.
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OTRO ALTAR RESTAURADO
Han devuelto el Altar de la
Virgen del Rosario restaurado, junto con la imagen que se llevaron de Santa
Ana, la Virgen y el Niño, perteneciente al Altar de San Antonio. Para que os
hagáis una idea, según se entra en la iglesia y miras hacia el Altar Mayor,
el primer retablo que te encuentras, a la derecha, es el de San Benito, que
es el que restauraron la vez pasada.
 
Antes y después
 
Sigues avanzando y tenemos, ya
pegando a las escaleras para subir al Altar Mayor, dos altares, uno a
derecha y otro a izquierda junto al púlpito. Pues bien, de éste de la
izquierda, que es el de San Antonio se llevaron únicamente la imagen que se
encontraba en lo alto del Altar, que representa a Santa Ana, la Virgen y el
Niño, y se llevaron el Altar de la derecha, que es el de la Virgen del
Rosario, pero sólo el Altar sin la imagen de la Virgen. Ahora han traído las
dos cosas y han dejado la imagen restaurada, que pertenece al otro Altar, en
éste, me imagino que circunstancialmente, ya que la
imagen original de ese Altar, la de la Virgen del Rosario la tienen por ahí,
en otro sitio.
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TORIBIO Y RAMÓN, DOS
ARTISTAS DE LA MADERA
En estas imágenes vemos lo que un par de
manos hábiles son capaces de sacar de una materia muerta como la madera.
Prácticamente una navaja y mucha paciencia son las únicas herramientas que
usan Ramón y Toribio, que hace unos meses nos mostraron sus obras en la sala
de exposiciones de Sebúlcor.
OBRAS DE RAMÓN:
     
OBRAS DE TORIBIO:
     
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EL RETABLO DE SAN
BENITO, ANTES Y DESPUÉS
En estas imágenes que os mostramos a
continuación se puede ver claramente como era el retablo antes de ser
restaurado y como ha quedado tras los trabajos de restauración. Cada imagen
está dividida en dos, una el antes y otra el después.
 


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SI NO PITA NO PASA
Fecha: 27 de julio de 1984
Negociado: Infracciones Administrativas
Asunto: Audiencia al interesado
GOBIERNO CIVIL DE SEGOVIA:
Por
agentes de mi autoridad ha sido dada cuenta que Vd., a las 22 horas del
día 22 de los corrientes, en la carretera de Sebúlcor- Sepúlveda, en
compañía de otros jóvenes, con unas ramas de gran tamaño, golpeaban a
los vehículos y ocupantes de los mismos que circulaban por la carretera.
Como quiera que los hechos anteriormente descritos, podrían constituir
faltas gubernativas de las comprendidas en los artículos 260, 1 de la
ley de Régimen local.
Es por lo que a tenor de lo dispuesto en el artículo 91 de la vigente
Ley de Procedimiento Administrativo, ha tenido a bien concederle un
término de diez días hábiles a partir del recibo de la presente
comunicación para que en trámite de audiencia al interesado y por
escrito, alegue cuanto pueda interesar a su derecho, pudiendo aportar
cuantas pruebas considere pertinentes.
Dios Guarde a Vd.
La gobernadora Civil....
...........................................................................................................................................................
Año de 1984..., 22 de julio, a las 22 horas, día
de Sta. María Magdalena, patrona de Sebúlcor, si os dais cuenta, y
sumáis los números que componen el año del suceso, 1+9+8+4 = 22, que
casualidad....
Bueno, os preguntaréis, ¿cómo llegó esta carta ?. ¿Qué pasó aquel día?.
Como casi todos sabréis, en esa jornada se celebra, desde hace tiempos
inmemoriales, una romería al río, al puente de Villaseca, andando (o por
lo menos así se hacía antes), para festejar, con una buena comida, el
santo, o la celebración del día de nuestra patrona.
Antes, y ahora también, estábamos organizados por peñas, incluso en
aquel tiempo, ya existían los Modorros.
Nosotros pertenecíamos a la inmediatamente superior, en cuanto a edad,
claro, y en ella estábamos enclavados personajes tan ilustres como:
Florentino de Frutos, Francisco Pastor, Luis Martín Tejedor, Fernando
(el palentino), Carlos Santa Engracia, Alfredo Cuesta, Juan Martín, el
que les habla. Bueno, lo que sí me acuerdo es que éramos once, (la mitad
de 22), y pido disculpas por los que se me han olvidado.
Todo marchó con normalidad al principio, salimos al mediodía
aproximadamente, andando, al río.
Ese día, de mucho calor, era mi primera Magdalena, ¿quién me iba a
contar lo que iba a suceder después?
Pero, paso por paso, seguimos con el relato....
Como decía, llegaríamos al río mas tarde de las dos, justo para ir
preparando nuestras parrillitas, que en aquella época, se hacían en el
suelo.... (¡qué tiempos!).
Algunos se bañaron antes, otros se dedicaron a la comida, otros a la
bebida.... otros y otras al río... Porque había que ir a las peñas de
las mozas, a ver si podíamos tirar alguna al agua.
Comimos y bebimos bien, me acuerdo de alguno que iba dando tumbos en
mitad de los bodones del río. Otros, averiguamos en qué zona del río
(metido en el agua y atado a una rama de un árbol) tenían escondido un
bidón de cinco litros de calimocho los Modorros en el río, y dimos buena
cuenta de él... Así paso, luego nos pedían ellos cuentas a nosotros.
En definitiva, entre risas, calimocho, chuletas, río y otros avatares,
pasó la tarde.
Lamento no poder contar muchos mas detalles de la comida de aquel día,
porque lo que pasó después fue lo que más nos absorbió la atención en
esa jornada.
Así pues, llegó la hora de la retirada, evidentemente, también andando;
medio cansados, medio bebidos, pero muy satisfechos de aquel día.
Sería más tarde de las nueve cuando ya iniciamos el camino, primero
nosotros, y detrás, como a medio kilómetro, los Modorros.
Ya por la zona del río san Juan, pero sin salir del cañón, se nos
ocurrió la feliz idea de coger unas ramas de chopo, que abundaban y
abundan en la margen derecha de la carretera, dirección Sebúlcor, para
saludar amistosamente a todos los vehículos que regresaban del río por
dicha carretera.
El juego era simple: nos colocábamos, como fieles escuderos, a ambos
lados de la carretera, provistos de nuestras ramas cada vez que se
aproximaba un vehículo, y simplemente con el hecho de que pitara, le
dejábamos seguir su camino.
¿Qué como sabían los conductores que tenían que pitar?
Pues porque se lo decíamos, con un gracioso estribillo: “ Si no pitas no
pasas, Si no pitas no pasas” y....
Pitaban y no pasaba nada, es decir, pasaban y continuaban su camino.
Los Modorros ya les recibían antes que nosotros, lógicamente, se les
encontraban primero, y ya los conductores sabían de qué iba la historia.
Los coches se acercaban, paraban, pitaban y continuaban, todo normal y
divertido.
Así se nos hacía más corto y llevadero el camino de regreso, que ya nos
pesaba por el cansancio acumulado en la jornada, y paso a paso, claxon a
claxon, nos aproximábamos a Sebúlcor.
Ya estábamos en Negruela, cuando se nos acercaron mas coches, todo
normal: nos apartábamos a ambos márgenes de la carretera e iniciábamos
el ritual de paso de vehículos, pero....
Hete aquí que uno de los coches que se acercaba a nosotros, no sabemos
exactamente por qué (esto nos quedará siempre en duda) no quiso parar,
no estaba predispuesto a pasar de nuevo por el ritual al que
posiblemente le habían sometido antes nuestros compañeros Modorros.
A nosotros tampoco nos pareció bien que no quisiera pitar, por lo que
cuando llegó a nuestra altura, siempre sin detenerse (ni pitar, claro),
le acercamos las ramas al vehículo y posiblemente, alguna ramita entrara
o rozara a alguno de los ocupantes de dicho coche, puesto que llevaba
las ventanillas abiertas.
Por ese motivo, imagino, el vehículo en cuestión frenó en seco, para
recriminarnos, regañarnos o yo qué sé, y, justamente, el que venía
inmediatamente por detrás, le alcanzó, produciéndose un pequeño
accidente, que aparte del ruido, solo ocasionó la rotura de un piloto
trasero del coche que venía primero.
Ay dios mío, ¿que hacemos nosotros ahora? nos preguntamos.
Pues no se nos ocurrió otra que correr, dirección puente de Villaseca y
trepar por las piedras que estaban al lado de la carretera... ¡¡¡qué
forma de correr!!! Parecían los Sanfermines, y que manera de subir por
las piedras los once tíos.
Yo estuve en la zona del hecho tiempo mas adelante y aun en la
actualidad cuando me acerco algún día andando o en bici y miro por donde
trepamos digo... ¡¡¡¡dios mío, pero como pude subir yo por
ahí.......!!!!
Bueno, seguimos...., en esto que los conductores de los vehículos
implicados en el suceso, que a la postre eran familia, viendo que no
podían hacer nada y debido al atasco que se estaba originando,
decidieron continuar.
Nosotros, viendo todo desde las peñas, ya a lo alto del todo, como si
nos hubiera perseguido un lobo.
Al rato, y viendo que se reanudaba la circulación, decidimos bajar, con
mucho sigilo y cuidado, claro.
Aquí empezaban los problemas entre nosotros, ¿qué hacemos?, ¿vamos al
pueblo?, ¿vamos por los campos ?........
Al final decidimos seguir por la carretera, discutiendo entre nosotros
pero acercándonos a Sebúlcor.
Se hacía de noche, se acercaban las 22 horas,,, y cuando estábamos mas
allá de las eras del barrio, mas o menos por la zona conocida como los
pinos del tío Rosca, decidimos otra vez emprender el debate sobre qué
hacer y como íbamos a solucionar nuestro pecado, pensábamos: ¿se darán
cuenta en Sebúlcor?, ¿nos echarán en falta?, ¿estará esperándonos la
guardia civil a la entrada del pueblo?. ¿Qué nos dirán nuestros padres,
familiares o vecinos?
La cosa se ponía cruda, y cada uno de nosotros aportaba una idea para
poder llegar a Sebúlcor sin consecuencias, hubo una mente iluminada que
incluso dijo que nos íbamos a Molinilla a apagar los automáticos de la
luz y así, poder entrar a oscuras a Sebúlcor.
Otros decían continuar, otros (entre los que me incluyo) queríamos
llegar a Sebúlcor por los pinares, pero abandonar la carretera, otros
por el camino de la Matilla.
En esto que pasaban los minutos y los coches y no hacíamos nada,
discutir y continuar, y.....
En ese momento, vemos venir dos luces en dirección contraria a la
nuestra, correspondientes a dos coches que se acercaban, ya les veíamos
venir desde la salida de Sebúlcor y, ¿¿¿¿que hacemos nosotros, nos
escondemos, nos echamos a las tierras, nos metemos al pinar????, pues al
final, como tontos, nada, y mira que nos habría dado tiempo.
Los coches se acercaron a nosotros y pararon a nuestra altura, nosotros
paralizados por el miedo.
Esos coches eran, un 4-L de la Guardia Civil, con cabo y sargento
incluido, y el otro, uno de los vehículos implicados en el suceso
(posiblemente un Seat 124 rojo).
Sale el cabo de la Benemérita del 4-L con la metralleta en la mano,
nosotros acojonados en la cuneta, sale el conductor del 124, gritando,
¡ese, ese, ese ha sido!
Ese no era otro que Fernando el palentino, que el pobre hombre, por
llevar una camiseta naranja, fue el más fácil de identificar para todos.
El sargento pidió calma y requirió a unos cuantos de nosotros para ir al
cuartelillo. Claro, ni dios quería ir - somos menores de edad, dijimos,
- ¿ Sois alguno menor de 16 años ? - preguntó el cabo, a lo que nosotros
dijimos que no, que éramos todos mayores
- entonces, os podéis venir todos, ya que la mayoría de edad penal es 16
Hala...
Quién iba y quien no ¿¿?? (todos, si mal no recuerdo, estábamos con 16,
17 o a punto de cumplir los 18).
Todos haciéndonos los remolones, aunque algunos no se salvaron como
Fernando, Alfredo.....
En definitiva, se llevaron a cinco de los nuestros claro, no había más
capacidad en los coches.
Ya se fueron los vehículos, con la carga, y el resto al pueblo andando,
entre discusiones y quejares.
La entrada al pueblo de los que quedaron, fue espectacular.
Nada mas entrar, a la altura del bar Gregoris, ya se sabía que algo
había pasado.
- ¿que ha pasado? - inquirían los vecinos
- nada, no ha pasado nada
- cómo que no ha pasado nada, acaba de bajar el coche de la Guardia
Civil y ha vuelto con alguno de vosotros, y son las once de la noche, y
vosotros, solos.
- Nada, que hemos tenido un lío pequeño, que dos coches se han dado un
golpe y nos echan la culpa.
El revuelo era fenomenal, todo el pueblo en la calle, los bares
atestados....
Los padres de los implicados, queriendo ir al cuartelillo, los que
quedaron en el pueblo, sin ir a casa, sentados en los poyetes del
ayuntamiento.
Mientras tanto, los que estaban en el cuartelillo, pues de cachondeo
casi, bebiendo agua de la manguera de riego de los rosales, en fin...
Al fin, y al cabo del tiempo, regresaron los ‘detenidos’ con los agentes
de la benemérita, que a su vez vinieron pidiendo papeles y documentación
de cada uno.
El pueblo, bastante cabreado con los civiles, invitándoles a que se
fueran del pueblo, en fin, un lío fundamental.
A la postre y con la documentación de muchos de nosotros en la mano y
después de tomarnos nota, se marcharon al cuartel.
A nosotros, no se nos acababa el lío, ahora a dar explicaciones a los
vecinos, era, el tema en el pueblo, ya cuando estábamos todos juntos
pues a hablar del tema, pero.... no estábamos todos ¡!!!!! Faltaba una
persona...
¿¿Que ha pasado?? ¿¿dónde está.....??
Total, a buscarle por el pueblo, por las casas, por el lavadero, por el
campo de fútbol, la fuente.....
Al final, no le encontramos, bueno, sí, nos dijeron que se dio una
vuelta y luego regresó a casa.
Y todos a cada una de las nuestras...
Eso fue todo.
Así paso el tiempo, con el tema en el pueblo para muuuchos días hasta
que el día 27, recibimos la notificación que encabeza este relato, a la
que hicimos alegaciones y al final, recibimos otra, ya entrado el mes de
agosto, que transcribo brevemente:
....” vistas las circunstancias concurrentes en los hechos.........
he resuelto sobreseer el expediente de referencia sin dar lugar a
sanción económica de ningún tipo.
No obstante, este Gobierno Civil quiere hacer llegar a los expedientados
el convencimiento y la idea de la necesidad de que en lo sucesivo
esmeren su comportamiento cívico-social, manteniéndose alejados de todo
tipo de incidentes y conductas que pudieran dar lugar a hechos de
naturaleza similar a los denunciados.
La Gobernadora Civil
Bueno, y
así se acabo la cosa.
De lo que sí estoy seguro es que no volvimos a coger ramos para ir
diciendo a la gente ‘si no pitas no pasas’ en la carretera.
También estoy seguro, de que no ha habido una fiesta-romería de la
Magdalena, tan sonora (me refiero al claxon de los coches, claro).
Muchas Gracias por vuestra atención.
Un saludo y felices fiestas para todos.
Santi
Notas Aclaratorias.
Los
personajes y nombres incluidos en la historia, son reales.
Me he permitido incluirlos sin su consentimiento, porque es una historia
real, con fallos en mi memoria, pero que se puede conocer en cualquier
momento y preguntando a cualquiera de los implicados y familiares.
No obstante, si alguna persona se siente perjudicada al aparecer su
nombre en este relato, pido disculpas y reitero que no ha sido con el
ánimo de acusar ni descubrir nada que pueda perjudicar a cualquiera.
Aun así, he tratado de generalizar, sin decir que persona ha hecho esto,
o que persona ha hecho lo otro, sino que he hablado siempre como
conjunto.
De esto, hace años, y cualquier detalle que
alguien pueda aportar, será bienvenido, así como cualquier aclaración.
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LA PILA BAUTISMAL
Miguel Torrens, de
BAPTISTERIA SACRA (www.library.utoronto.ca/bsi)
nos comenta lo siguiente sobre nuestra pila bautismal:

Sin tener acceso a la iglesia misma ni
haber estudiado a fondo las pilas de la región -aunque tenemos bastantes de
esa zona- te podría dar algunas generalidades.
La pila es característica, en su diseño
general, de las pilas del románico peninsular: es grande, hemisférica de
copa y trabajada con gruesos gallones, todo ello típico y normal en pilas de
esta época, seguramente siglos XII o XIII, mas bien hacia el XIII sin saber
mas detalles de su derredor.
En este tipo de pila hay unas muy funcionales, sencillas y practicas, hechas
seguramente por un cantero local, según un modelo generalmente usado en la
zona. La de Sebúlcor es mas refinada. El zig-zag superior es normal; los
gallones de dos tamaños, los gruesos y los mas finos que terminan en las
cabezas señalan ya un trabajo mas ornamental y por lo tanto mas caro; las
cabezas son un detalle mas que indica que en esta pila se gasto dinero, y el
hecho de que las caras sean todas diferentes, femeninas (con tocado) y
masculinas con características fisonómicas identificables individualmente,
supone la intervención de un artista mas hábil que un simple cantero y un
coste de la pila mayor.
   
   
   
Ayudaría conocer detalles de la iglesia: ¿esta fechada?, porque lo mas
probable es que la pila sea de la iglesia original, o por lo menos de la
románica, si hubo otra anterior. Ayudaría también visitar y conocer las
pilas de la zona cercana a Sebúlcor. ¿Las conocéis? ¿Como son? A menudo un
taller produciría un número de pilas para la región en una época
determinada, así que es posible que haya otras que, aunque no sean iguales,
denoten una mano común.
(....)El hecho de que haya 12 caras, y bien diferentes, es notable.
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"LA MATANZA" TRADICIONAL EN
SEBÚLCOR
En primer lugar nos reunimos para
dirigirnos a por el animal, lo normal es que se encuentre un poco alejado de
la casa, bien en una pequeña granja familiar o en alguna casa vieja del
pueblo que ahora se utilice para estos menesteres, una vez allí se
entra en las cortes, que es la vivienda del animal se le coge o bien con un
gancho de la papada y o con un lazo atado al morro, metiendo una lazada en
la boca del animal de tal forma que parte del lazo quede sujeto en la
mandíbula superior cerrando el circulo por la parte alta del morro, una vez
realizada esta operación solo habrá que sujetar el gancho o la lazada con
firmeza para controlar al animal y sacarle hacia el exterior de la cuadra o
pocilga.
Una vez fuera se le puede pesar en vivo al
animal en la romana, operación esta algo compleja, a la resistencia del
pobre bicho hay que sumarle mas de 150 kilos por norma general, que tienen
que quedar suspendidos en el aire colgados de la romana. Si no se le
pesa una de dos o se le lleva a casa vivo donde se le mata o se le mata en
el lugar y se le lleva muerto.
Para darle muerte, como norma general
se le sube al banco empleado para la matanza, cuidando de que no apoye las
patas en el mismo, se le coloca de costado, se le atan las patas
delanteras con las traseras entrelazándolas con una cuerda, a fin de
inmovilizarle mejor entre el mayor numero de gente posible 3 o 4 personas,
una de ellas permanece con el gancho clavado en la papada o el lazo a fin de
que no mueva la cabeza y que el encargado de clavarle el cuchillo tenga mas
facilidad para darle una cuchillada certera, a fin de que salga la sangre
con rapidez y el animal sufra lo menos posible, el cuchillo se suele clavar
en la llamada arca que se localiza en la parte alta del esternón, o en el
cuello buscando la arteria principal, pero evitando en el primer supuesto
darle en el corazón ya que este dejaría de latir y se le quedaría mucha
sangre dentro, interesa que el corazón funcione para que bombee
la sangre al exterior, todo esto es como debería suceder, pero una cosa es
la teoría y otra es la practica y a veces no hay suerte y el proceso se
complica o se alarga en demasía, de lo que siempre e oído en el pueblo es
sobre lo bien que mataba el Tío Cándido, también he podido comprobar
que son buenos con el cuchillo Miguel, Teodoro, Alejandro, José y
Rufino.
Una vez clavado el cuchillo una
mujer recoge en un barreño la sangre que mana del animal sin parar de
darle vueltas, para que no se coagule, con parte de esta sangre
cocida, se prepara el almuerzo y por la tarde se
elaboraran las morcillas, fundamental recoger sangre suficiente para poder
hacer estas morcillas.

Muerto el animal se le baja del
banco y se le cubre con paja para socarrarle los pelos, primero la parte de
la espalda y luego posteriormente dándole la vuelta la parte de la barriga.
Este momento se aprovecha para tomar un poquito de orujo o anís y unas
pastas o magdalenas vigilando en todo momento la evolución de las llamas
para que no queden pelos y evitar que el
calor afecte demasiado a las partes mas delicadas que son los jamones. Tras
este paso se procede a raspar toda la superficie del marrano con unos trozos
de teja para quitar las partes quemadas a la vez que se le va echando agua.
Una vez limpio se sube al banco panza arriba donde se le abre mediante 2
cortes desde la papada hasta el final del animal mas o menos paralelos
distantes entre si un poco mas de una cuarta en el centro aproximadamente,
juntándose estos cortes al principio y al final, sacando una tira a la que
se le llama alma . Después de este paso se le cuelga al animal de una viga o
machón boca a abajo, y aprovechando el hueco practicado y la gravedad se le
sacan las tripas y demás órganos, anudando con un hilo por una parte la
traquea y por otra la parte final del intestino para evitar que se salga el
contenido.
Se da cuenta de la matanza al
veterinario, el cual pasara por casa y recogerá muestras del mismo, las
cuales serán analizadas para comerlo con todas las garantías.
El animal quedará colgado hasta el día
siguiente para que escurra y para que el frío entiese la carne, pasando a
almorzar platos típicos de la matanza como es la sangre del animal cocida
encebollada y con un poquito de pimentón, aceite y vinagre al gusto,
chorizo, jamón, lomo y queso.
A todo esto la labor mas dura
generalmente como casi siempre esta empezando a ser realizada por las
mujeres consistente esta en la limpieza de las tripas para por la tarde la
elaborar las morcillas, para las cuales con anterioridad han estado
pelando y picando cebollas. Por la noche reunidos a la lumbre de la cocina
matancera se tiene por costumbre cenar las morcillas, que para que este
curiosa ha de estar sosa y "picosa", las sopillas con el calducho que
es el caldo con ingredientes donde se han cocido las morcillas, así como el
hígado del marrano empanado y o encebollado con tomate y algún torreznillo.
Después de esta cena reunidos en la mesa, se cuentan historias, muchas
heredadas de nuestros mayores, de costumbres, de gentes de antes, de lo dura
que era la vida y casi siempre de alguna historia misteriosa acaecida en el
pueblo, no hace falta recordar que somos el pueblo de los brujos, es como si
el ambiente fuera propicio para este tipo de historias, un tanto tenebrosas
en estas noches frías de invierno, la verdad es que se crea un ambiente en
el cual ni se parpadea para no perder detalle. Posteriormente y para relajar
el tema se suele echar una partidilla a las cartas con unas copillas a fin
de que tanta cena se vaya digiriendo ya que como os he contado son todo
cosas muy “Light”.

Al día siguiente se procede a "estazar",
trocear y clasificar las partes del cerdo, se le sacan las costillas, los
lomos, los solomillos, los jamones, las paletillas, la panceta, la careta
etc., etc. se separan las partes magras de los tocinos, unas partes se
emplearan para picarlas y elaborar chorizo y "butragueña", las mazas de
magras y los huesos se guardaran en congelador o se adobaran como
antiguamente se hacia cuando no había congeladores consistente en poner las
partes a conservar a macerar en un adobo con agua, sal, pimentón y orégano.
En este segundo día, si el veterinario no ha comunicado nada anómalo en los
análisis, se almuerzan partes magras y sabrosas, asadas a la parrilla
regadas con buen vino mientras se cuentan anécdotas de otras matanzas
anteriores y alguna historia interesante o graciosa, como la que
recientemente nos contó en casa de Esther y Rufino, Justo el hijo del burro
pardo de Cabezuela. ( Ya la contare ahora no me quiero enrollar).
Por otro lado se pica la carne para
elaborar los chorizos, se pesa para añadir correctamente los ingredientes y
en un barreño grande de barro se le añade la sal el pimentón y el orégano
mezclándolo con el picadillo, una vez realizada con las manos esta mezcla y
finalizada, se le hace con un cuchillo una cruz de lado a lado del barreño,
santiguándose los presentes y diciendo Olegario que lo aprendió de su abuela
Máxima: " tantas chichas hay en este barreño tantas animas se salven del
purgatorio ".
Por la tarde se fríen los chicharrones y
se hace la manteca entre otras muchas cosas por que ya os digo esto tiene
mucha tarea y no acaba aquí, hay que hacer los chorizos, ponerlos a secar
etc., etc., etc.
Se me olvidaran cosas y detalles, así como
explicar otras formas de matar que se realizan en el pueblo, pero por regla
general a partir del marrano muerto todo mas o menos es igual. Desde aquí os
digo que siempre hay que tratar que el animal sufra lo menos posible y si
hay posibilidad poner en practica el aturdimiento del animal antes del
sacrificio. Directiva del Consejo de la Unión Europea 74/577/CEE de 1974
sobre aturdimiento antes del sacrificio.
Un saludo, Chema.
FOTOS: Raúl García "El Korta"
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EL BRINDIS DE LAS PACAS (San Miguel 2003)
Nuestra regadera alzamos
inaugurando la fiesta
esperando que este vino
no se nos suba a la testa
Brindamos por San Miguel, por Las Pacas,
por las peñas... por Los Ceñiglos también.
Que en las fiestas que comienzan,
la alegría nos invada
que brindemos como locos
hasta que no quede nada
Regamos esta margarita
que si está muerta resucita
albergando la ilusión
que nos reporte un jamón.
Con este brindis casero
Las Pacas nos despedimos
deseando buenas fiestas
a todos nuestros vecinos.
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El
PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA MAGDALENA 2003
Sebúlcor, 18 de Julio de 2003
¡¡Buenas noches a todos los brujos y brujas, y a todos los aprendices!!
Lo primero agradecer a la Comisión de Festejos este honor que me ha otorgado
de ser el pregonero de las fiestas de Santa María Magdalena y lo segundo
deciros que no me he visto en otra igual en mi vida, y que según iba
escribiendo este pregón he intentado contener los nervios, ¡¡que no son
pocos!!
Mi familia vino por primera vez a Sebúlcor en Mayo de 1972, a pasar un fin
de semana, pero ........ ¿Qué tendrá este pueblo que ya nunca nos fuimos?
Nos hicimos o nos hicisteis de Sebúlcor.
Tal vez su maravilloso entorno que hace justo ahora catorce años fue
distinguido como parque natural. El que no disfrute paseando por la Calleja,
Molinilla o Cueva Rota es que no ama la Naturaleza. Y que decir del
Convento, allá abajo, encajado junto al río en el fondo del cañón. Cuando en
él se guardaba la imagen de Nuestra Señora de los Angeles de la Hoz fue el
centro de peregrinación más importante de nuestra provincia. Hasta él se
desplazó en numerosas ocasiones La Católica Isabel en busca de recogimiento
y para rezar a la Virgen.
Pero sin duda el poso cultural que aquí dejaron las distintas civilizaciones
que con el transcurrir de los siglos fueron habitando nuestro pueblo,
celtas, romanos visigodos y árabes, ha sido lo que ha forjado vuestra mayor
riqueza, vuestro tesoro, el carácter abierto y amigable de las gentes de
Sebúlcor. Aquí todo el que viene es bien recibido y enseguida pasa a ser uno
más.
Hace unos días oí decir un refrán a Fernando “cacharrero” decía así:
Buena plaza,
buena fuente,
pero su gente........
Bueno, pues aquí la plaza no esta mal, del agua mejor no hablamos, pero la
gente, ¡¡Ay la gente!!
Nunca podré olvidar como casi recién llegado y sin poder andar, algunos de
vosotros me llevabais a cuestas o en una carretilla a todos los lugares a
los que se dirigían nuestros juegos, nunca me sentí solo.
Pensar en mi niñez es pensar en Sebúlcor, ¿Quién no se acuerda de los
veranos jugando a las covachas? ¿De la perrera en el frontón? ¿Del juego de
valer y a perros o del rescate? ¿De bajar en bici todos los domingos al río?
¿Cómo olvidar las historias que contaban por la noche, sentados al fresco,
mis vecinos de la Fragua y más tarde el señor Justo y su familia? ¿O ya mas
mayor, cuando íbamos a pescar cangrejos al San Juan? ¿De recorrer los
pueblos jugando al fútbol con el equipo de “los Melopeas”? ¿O de ir con “El
Negro” a por las chicas de Cantalejo?
Mis primeros recuerdos de las fiestas de la Magdalena me traen el olor de
las ramas de chopo con que adornábamos los carros para bajar hasta
Casablanca, y el olor de las parrillas y la sensación de la ropa mojada
después de tirarnos al río los unos a los otros. Por aquellos tiempos así
era como se celebraba esta fiesta, sin orquesta, ni pelota, sin juegos ni
competiciones, aunque, según dicen vuestros mayores, hubo una época, cuando
ellos eran jóvenes, en que las fiestas de la Magdalena tenían casi el mismo
esplendor que hoy en dia.
Vosotros me enseñasteis lo que es ir de fiestas, a visitar las peñas, los
bailes de las plazas, aunque estos, por desgracia, nunca fueron lo mío.
Los brujos, como se nos conoce en la comarca, tenemos fama de buenos
bebedores, de saber ir de fiesta, pero a la vez de buena gente, gente
trabajadora, que ha sabido adaptarse a lo que traían los tiempos. Habéis
sido agricultores, ganaderos, resineros, algunos recorristeis España
vendiendo trillos o cacharros, después llegaron las granjas de marranos y
ahora el turismo. Habéis sabido aceptar los tiempos que os ha tocado vivir y
habéis sabido tirar del pueblo para adelante. Hoy en dia, tal y como van las
cosas, da gusto ojear las estadísticas sobre el crecimiento de los pueblos,
no ya solo de Castilla y León, sino de España, y ver que Sebúlcor es uno de
los pocos que en los últimos años ha crecido. Y es gracias a ese espíritu
vuestro de superación y abierto, de hacer amigos, que hace que los
forasteros se sientan como en casa.
Ahora, hace poco mas de un año, que se me ocurrió la manera de devolver a
este pueblo parte de lo mucho que me había dado, de hacer que no solo seamos
conocidos en nuestra región y en España, sino en el mundo entero y con mas
ilusión y ganas que conocimientos ideé “La Web de Sebúlcor”, con la ayuda de
Arancha, mi mujer, y de Carlos y Chema, a quienes todos conocéis. Poco a
poco muchos de vosotros también vais aportando fotografías, textos,
ideas........, y espero que se convierta de verdad en la web de Sebúlcor, en
la que todos participéis. Ahora podemos decir que nuestros pinares los
conocen en Bolivia, que desde Suecia han entrado en la peña de “los
Modorros” y que han visto como jugamos al frontenis o como celebramos
nuestras fiestas en más de cuarenta piases.
Y como de eso se trata, de dar paso a la FIESTA, llego al final de este
pregón sabiendo que disfrutareis de estas como solo vosotros sabéis hacerlo.
Por eso digo:
¡¡Vivan los raspaos y los botellines!!
¡¡Vivan las Fiestas de la Magdalena!!
¡¡Viva Sebúlcor!!
Realizado por: Eugenio Chicharro Gutiérrez, webmaster de esta web.
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