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Con el fin de poder comprender el dinámico entramado de vida animal y vegetal que se genera en torno al río, diferenciaremos tres partes fundamentales: la superficie del agua, el lecho del río y el bosque de ribera.

Pocas son las especies vegetales flotando sobre la superficie del agua. Sin embargo el ímpetu de la corriente no impide la presencia de ranúnculos (Ranunculus sp.) que, firmemente anclados en el fondo despliegan en primavera una delicada alfombra de florecillas blancas.

 

En el lecho, además de los peces, viven multitud de macroinvertebrados, cuyo tamaño en los estados finales de desarrollo supera los 2 mm. Se incluyen este grupo numerosos insectos (ninfas de libélulas y caballitos del diablo, ninfas de efímeras y perlas, etc.) muchos de los cuales son bien conocidos por los pescadores, dado que constituyen la fuente de alimentación de numerosos peces. Sirven también de alimento al mirlo acuático y a la rata de agua, e indirectamente viven a sus expensas los predadores de peces. Tal es el caso de la nutria y el martín pescador.

   

Mirlo acuático - Mirlo común - Martín pescador

En aquellos lugares  donde la densidad arbórea permite el paso de luz suficiente, asoman eneas, juncos, carrizos y espadañas.

 

 

Espadaña - Juncos

El remanso de corriente que crean permite la proliferación de nuevos grupos de insectos (larvas de mosquitos, zapateros, escarabajos buceadores, etc.). La rana verde deposita aquí la freza, mientras que el sapo partero viene cada noche a humedecer la puesta de huevos que carga sobre su dorso durante la época de reproducción. Ambos resultan presa común de la culebra viperina y el escaso galápago leproso. Este último pasa extraordinariamente inadvertido. Gracias a una vista excelente logra advertir cualquier movimiento anormal, ante lo cual se arroja al agua de inmediato, produciendo un chapoteo seco y sonoro.

La distribución de las especies arbóreas dentro del bosque de ribera viene marcada por el gradiente de humedad edáfica que se genera en función de la distancia al río.

A las especies autóctonas propias de la cuenca del Duratón (olmos, sauces, alisos, fresnos...) debemos añadir aquellas introducidas por el hombre durante el transcurso de los siglos: chopos de crecimiento rápido, nogales, castaños, etc. En lo que a las arbustivas se refiere cabe mencionar un buen numero de especies diferentes: cornejo, saúco, zarzamora, rosal silvestre, endrino y majuelo.

     

Majuelo - Hoja de saúco - Río Duratón

Numerosas aves típicamente forestales encuentran aquí su nicho ecológico. Oropéndolas, reyezuelos, agateadores, trepadores azules, herrerillos, pinzones vulgares, carboneros, mitos, jilgueros, verdecillos, verderones comunes, pardillos, mirlos comunes, petirrojos, chochines, ruiseñores currucas capirotadas, pitos reales, y autillos, por solo citar los mas importantes.

En los huecos de los escasos árboles centenarios que quedan se refugian durante el día la gineta y el lirón careto. Por su parte, dos mustélidos, la comadreja y la garduña, instalan su madriguera en el suelo o cerca de él: conejeras abandonadas, entre las raíces de árboles, etc.

     

   Comadreja - Jineta - Garduña

 

 

 
 

 

Para la realización de este apartado se ha utilizado el libro "Las Hoces del Río Duratón" escrito por Tomás A. Santamaría Polo y Jorge A. Caballero del Caz. También se usaron imágenes y sonidos de la web "Pájaros de España"

Para cualquier problema con el copyright mándame un e-mail.

 

 
 
 
 
 

El sitio fue creado por Eugenio Chicharro Gutiérrez

Con la colaboración de Carlos Santa Engracia Blasco y José Mª Hernández Pascual

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