La Época Visigoda

www.sebulcor.com

 

 
 

Libro de Visitas | Foros | Contacto | Añádenos a tus favoritos | Sebúlcor tu página de inicio

 
 

 

PRINCIPAL
DESCRIPCIÓN
EL PARQUE NATURAL
HISTORIA
ÁLBUM DE FOTOS
VÍDEOS
EXCURSIONES
NOTICIAS
EL CONVENTO DE LA HOZ
LA VIDA EN EL CONVENTO
JORNADAS DEL LIBRO
COSAS
ENLACES
SEBÚLCOR Y LOS LIBROS
DESCARGAS
COMO VENIR
LOS FOROS
LIBRO DE VISITAS

TRANSLATE BY GOOGLE

 

Busca lo que quieras en La Web de Sebúlcor o en Internet.

Sebúlcor.com www
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los visigodos eran un pueblo germánico del grupo de los godos. Su presencia en Hispania data del año 416, cuando como federados de Roma acudieron para combatir a los suevos, vándalos y alanos, que se habían asentado en diversas regiones del territorio peninsular. Tras esta intervención, firmaron un acuerdo con Roma y se establecieron en el sur de las Galias, donde crearon el reino de Tolosa (en Toulouse). Más tarde regresaron a la Península con funciones de carácter militar iniciándose su asentamiento en estas tierras. Pero la afluencia masiva de visigodos hacia la Península se produjo después de la derrota sufrida frente a los francos en la batalla de Vouillé (507). Existe unanimidad entre los diversos autores que estudian el tema al afirmar que el asentamiento de la gran masa popular visigoda se produce en una región que tiene como centro la provincia de Segovia. Esta afirmación se basa en el análisis de las necrópolis con materiales del arte industrial visigodo de los siglos V y VI. Los ajuares de las tumbas de estas necrópolis se componen fundamentalmente de adornos personales: fíbulas, broches de cinturón, brazaletes, anillos... En la provincia de Segovia, donde se hace más densa la agrupación de estas necrópolis, tenemos numerosos ejemplos conocidos desde los primeros momentos de la investigación arqueológica visigoda. Sobre el número de visigodos que se asentaron en la Península existe un general acuerdo en cuanto a que el nuevo aporte étnico es muy pequeño respecto a la población hispanorromana. Las discrepancias surgen al precisar la cantidad. En 1945, Reinhart afirma que entre ochenta mil y cien mil visigodos se asentaron en la Península Ibérica. Argumenta que el número no pudo ser mayor debido a que una considerable parte de los campesinos godos prefirieron permanecer en tierras galas bajo dominio franco. Además, fue necesario que otro grupo permaneciese en la Narbonense por motivos de seguridad.

Mucho más recientemente, Orlandis (1987) se inclina por una cifra aproximada a los doscientos mil individuos, reduciendo al mínimo el número de campesinos que permanecieron bajo dominio franco. Esta cifra incluiría a los individuos establecidos en la Narbonense. En total, el nuevo elemento étnico supondría el 4 o 5% de la población peninsular de esta época, estimada en cinco millones.

Los visigodos que llegan a nuestras tierras son gentes dedicadas fundamentalmente a la ganadería y a la agricultura. La clase dirigente se instala en ciudades como Toledo, Mérida o Barcelona.

Vasija de la necrópolis de S. Miguel de Neguera (según Molinero, 1971)

En Sebúlcor existe una necrópolis visigoda en la aldea abandonada  de San Miguel de Neguera de la cual D. Antonio Molinero Pérez, pionero de la arqueología segoviana, escribe lo siguiente:

«En la jurisdicción de dicha aldea, a unos 800 metros en línea recta al sur del pequeño núcleo de población, cerca de la Presa del Barrio, a la derecha del rió San Juan y a pocos metros del mismo, en el fondo del valle por el que discurre, y próximo al vértice que forma dicho río con la mojonera que desde el río y dirigiéndose hacia el este y luego al noroeste, separa los términos de Sebúlcor y Villar de Sobrepeña, existe una tierra de labor (...) en la que, arando (...), aparecieron piedras que tapaban algún esqueleto, cuentas de collar, alguna hebilla de bronce y algún anillo, hace años, sin que a los enterramientos ni a los hallazgos se les diese entonces la menor importancia».

Esta noticia se la comunica a Molinero Don Gregorio Fisac, Inspector Municipal Veterinario de Segovia. Veinte días más tarde recibe una carta del Doctor Salvador Heredero, Médico de Asistencia Pública Domiciliaria de Sebúlcor, quien le comunica que «habían aparecido -en aquel término municipal– restos abundantes de esqueletos humanos, sepulturas enfosadas, restos de alhajas –pendientes, pulseras, anillos, etc.- que hacen sospechar que los hallazgos bien pudieran ser en gran cantidad».

Brazaletes de la necrópolis de S. Miguel de Neguera (según Molinero, 1971)

A través de Don Salvador recibió Molinero los siguientes materiales: «dos fíbulas laminiformes de arco, de cobre, plateadas, grandes (unos 215 milímetros de longitud total y 76 milímetros de anchura máxima la placa del resorte), rota la placa del sujetador de una de ellas, de bordes casi paralelos, con palmetas claveteadas, decoradas con siete grupos, cada una, de tres líneas incisas, o radios, cada uno de los grupos; un pendiente roto, e incompleto, de bronce, con glande de bronce macizo de forma cúbica decorado con un círculo y un punto inciso en cada una de las cuatro caras laterales, truncados los ocho vértices; un brazalete de bronce, abierto, de sección sensiblemente circular, decorado con incisiones en los extremos, y otros tres fragmentos de un brazalete similar, también de bronce con incisiones en los extremos y sección un tanto aplanada; un trozo de hierro; una vasija de barro, incompleta, de fractura reciente, a torno, barro negro, tosco, con gruesos granos de  cuarzo, de 82 milímetros de altura por 78 de diámetro,  aproximadamente, en la boca, 92 milímetros en la parte mas ancha de la panza y 44 milímetros en la base; y un fragmento de mandíbula inferior humana».

Y añade Antonio Molinero: «Ante estos objetos confirme mi suposición de que se trataba de una necrópolis visigoda, y me hice el propósito de visitar lo antes posible el lugar de los hallazgos (...)».

En esta visita, realizada días más tarde, establece, lo primero, los límites de la finca que «linda al norte y al oeste con tierras de los señores de Cossío (por las que, probablemente, se prolongará la necrópolis), y al sur y al este, con lastras del término del Villar de Sobrepeña; al norte también, el barranco de la presa, y al norte y al oeste de la finca, dos enebros, en sus linderos permiten orientarse desde lejos».

Fíbulas de la necrópolis de S. Miguel de Neguera (según Molinero, 1971)

Molinero encontró restos de siete sepulturas y noticias de tres más: «Las sepulturas se encontraban a escasa profundidad, en la parte más alta de una pequeña prominencia que hace la finca, y alguna mayor profundidad más hacia el río, como consecuencia de los corrimientos de tierra originados por las lluvias orientadas con la cabeza hacia poniente y los pies hacia saliente, viéndose todavía muchos restos humanos esparcidos por el suelo». La vasija de barro apareció en la sepultura a la que Molinero asigno el número 2, en la que se encontraron, además,  «algunos huesos». Los brazaletes, las fíbulas, el pendiente y el trozo de hierro aparecieron en la tumba número 8. Acabada la visita, se ordena la explanación de los hoyos para dejar «la finca como estaba y sin volver a cavar en ella».

 

   

 

En la creación del apartado "HISTORIA" se han utilizado los libros: "INTRODUCCIÓN A LA ARQUEOLOGÍA EN EL CAÑÓN DEL DURATÓN" de Diego Conte Bragado e Ignacio Fernández Bernaldo de Quirós; "DICCIONARIO GEOGRÁFICO-ESTADÍSTICO-HISTÓRICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES DE ULTRAMAR" (1845-1850) de Pascual Madoz. Para cualquier problema con el copyright mándame un e-mail.Las fotografías "principales calzadas romanas" y "construcción de calzada" se han sacado del sitio www.irabia.org.

 

 

 
 
 
 
 

El sitio fue creado por Eugenio Chicharro Gutiérrez

Con la colaboración de Carlos Santa Engracia Blasco y José Mª Hernández Pascual

© La Web de Sebulcor. Reproducción autorizada siempre que se cite la fuente.